Los hombres y las apuestas
siempre me he considerado un casi adicto a las apuestas. hago cálculos, a veces, cuando siento que estoy demasiado en lo correcto busco probabilidades para ver si sólo es sesgo de confirmación con las noticias que nomás de paso consumo o si estoy totalmente equivocado. lo hago muy pocas veces, pero me evito hacerlo sanamente.
siempre me he limitado concientemente. es decir, como si fuera totalmente natural para a mí me hubiera tocado ser el apostador de la familia. tengo la creencia de ver patrones en todos lados, de niño fui muy religioso y es probable que eso haya ayudado a acumular un poco de psicosis. me da miedo lo que se puede llegar a perder. creo que sí me educó mucho el cine mexicano. pero también por ser un niño siempre en las pláticas de adultos, regularmente con mi mamá y sus clientas de costura. el mero chisme. educarme así me hizo mantenerme alejado del ámbito de las apuestas.
reflexiono esto por el hastío que traigo, casi asco, de tantos comerciales en transmisiones de la FIFA sobre plataformas de apuestas. en eso se está yendo el dinero de la gente ahora? no estoy calificado para usar el término epidemia, pero a falta de vocabulario lo usaré: siento que hay una epidemia por las apuestas nunca antes vista.
será este un fenómeno natural en respuesta a la incertidumbre que se canta respecto a... a ¿todo? habrá sido promovido e inyectado poco a poco en la masculinización a través del mercado como por ejemplo, la excelete película The Gambler (basada en nada menos que la original de doystoyevski)

confieso que he tenido mi etapa de fascinación con las películas de mark whalberg. fascinación que se detuvo con la película Father Stu, es un excelente actor cuando es parte de la voz de alguien más, no tanto cuando quiere decir algo. ¿hago mal en separar al actor del artista? ¿existe ese trend?